…y entre cuentas y cuentos…!!!

No hay nada más devastador para una persona que el sentirse no escuchado, no comprendido o no valorado y es que sea cual sea el ámbito en el cual nos movamos necesitamos sentir que transmitimos y necesitamos sentir que nuestros esfuerzos por comunicar llegan, con mayor o menor impacto, al público que deseamos.

No es lo mismo ser un conferenciante que un ama de casa. No es lo mismo recitar a Shakespeare delante de 200 asistentes que conversar con tu marido o con tu madre. No es lo mismo hablar por hablar que decir y sobretodo si lo hacemos con-sentido y con-sentimiento.

Y es que si es importante para ti, debe de ser importante para mí ¿no crees?

Yo tengo una habilidad. Consigo empatizar, sin pretenderlo, con todas aquellas personas que por una u otra razón acuden a mí en busca de consejo. No sé qué es lo que les trasmito pero casi sin conocerme ven en mí ese hombro en el que apoyarse cuando necesitan una palabra de consuelo.
Encuentro siempre esa frase motivadora, ese chascarrillo gracioso o ese argumento demoledor que les hace salir de ese estado de shock que por x razón les mantiene inmóviles y sin encontrar la dirección deseada. Consigo una sonrisa y un gracias que no busco y es que siento que lo que he hecho ha ayudado y eso, a mí, también me hace sentir bien así que es un beneficio mutuo del que ambos disfrutamos.

No puedo comprender a las personas que dan la espalda a los problemas de los demás. No puedo entender como escuchar y avanzar, cogiendo de la mano, buscando la salida, no es aplicado constantemente por el temor a ¿implicarse demasiado?

No puedo participar de mirar al otro lado. Colaborando
No debo permitirlo.
No voy a consentirlo.

Yo también he necesitado ayuda, la necesito y la necesitaré en un futuro porque yo no soy una #súperwoman y como yo muchas otras personas cada día buscan una mirada amable o una mano en el hombro que les ayude a seguir caminando y no caer, tal y como hago yo cada día, o simplemente les acompañe en el camino.

¿No creéis que es maravilloso poder decir “Aquí estoy para lo que necesites”?

¿Os habéis parado a pensar que todo lo que das vuelve a ti en forma de un amor y cariño de notables dimensiones?

La vida no es levantarnos, ir a trabajar y atender nuestras obligaciones familiares.
La vida es un camino lleno de momentos por disfrutar y una manera de disfrutarla, dentro otras tantas susceptibles de las preferencias personales de cada uno, sin duda y para mí, es dedicar tiempo a los demás tal y como ellos me demanden.

Y es que…

entre cuentas y cuentos se nos pasa la vida y si no estamos atentos perderemos también a las personas y la vida que las acompaña y con ellas perderemos nuestra propia humanidad.

Dejaremos de ser animales sociales para convertirnos en autómatas destinados a producir “algo” para lo que nos estamos autoprogramando casi sin darnos cuenta. Unas vidas vacías en las que olvidaremos frases como “usted primero” o “buenos días” o un “¿cómo está usted hoy? y que anunciaran el fin de los sentimientos hacía otros. El fin del amor al prójimo. El fin del sentir.

Pero ¿ es que puede el amor ser programado? ¿pueden realmente los sentimientos producirse en serie?FB_IMG_1440837698239

No sé muy bien hacía donde dirigirme o a quien acercarme pero lo que tengo claro es lo que sí marca y marcará mi vida y es que,

Quiero querer y que me quieran. 

Quiero sentir y que me sientan.

Quiero amar y que me amen.

Por que quiero vivir queriendo, sintiendo y amando y además quiero que Tú compartas mi deseo y quieras, sientas y ames tanto como yo.